jueves, enero 18, 2007

Genio y figura

En el día de hoy, se ha celebrado el funeral y posterior entierro de Antonio Cillero, el abuelo de Marta.

La noticia no paso desapercibida para los medios, incluyendo, ademas de los locales, El País, Terra, etc., si bien, ninguno hace referencia al lamentable espectáculo ofrecido por el socerdote, digo, el sacerdote, que se atrevió a criticar la obra de Cillero -y su persona y su ideología- sin siquiera haberse molestado en leerla o en conocerle.

Reproduzco a continuación el texto aparecido en un blog de larioja.com:

Homilía infame

Cosas de la vida, de vez en cuando y generalmente por desgracias, me veo en la casa de Dios, alguna iglesia que acoge funerales de amigos, ayer el ciclo imparable de la vida me llevo a la Iglesia de Navarrete, al funeral del escritor y, sin embargo, amigo Antonio Cillero Ulecia (uno de los de currículo más brillante que ha dado esta tierra). Jamás he asistido a un espectáculo más bochornoso y dantesco, el párroco del pueblo, como un personaje de sainete que se caricaturiza cuanto más grave quiere resultar, admitiendo que no había leído casi nada (o nada, por lo que parecía) de Cillero, se despachó en una retahíla de adjetivos infamantes que traían a la memoria una España, afortunadamente, desaparecida, una España de brocha gorda en la que la "cultura" es sospechosa y se desea al feligrés sin formación pues de él no se espera rebeldía ni contrariedad. Cillero debió cometer pecados imperdonables (hasta para las gentes que se jactan de perdonarlo todo), como son el de ser rojo e inquieto, no fue siempre certero, pero ¿quién lo es? El párroco tampoco lo fue, en su pequeña venganza de juguete dio una imagen penosa y terrible de si mismo, un personaje sin ética ni sanas costumbres como cavilar o leer.

Algunos, sorprendidos por tal derroche de soberbia y "certezas", salimos del templo ofuscados, encendidos por la inmoralidad de dicho sujeto que, sin haber demostrado absolutamente nada, se permitía tal lujo. ¿Tiene formación filológica? ¿Pero no dice que no lo ha leído? ¿Por qué no se limita a consolar a la familia como es su deber?

Debió salir la hija más tarde a decir unas palabras al altar y a arreglar el torticero desaguisado, menos mal, la realidad se impuso, Cillero nos ha hecho a todos amar un poco más nuestra tierra. No quiero decir nada más, me avergüenza la gente que predica hipócritamente sus tesis y luego no cumple ni siquiera los mandamientos que asume. Me recuerdo a mí mismo por qué no creo, por qué no voy a la Iglesia, por qué ese culto no es para todos. Con un café calentito, brindo por Cillero, triste brindis amigo, allá donde estés, te ahorraras la burricie de algunos, quizá hayas tenido suerte, hay que oír cada cosa en este mundo…
Aunque lo mejor, aunque de verdad que muy conocido por nosotros, ha sido lo leido tambien en larioja.com:
También probó suerte por partida doble en Madrid, como tantos escritores de provincias, y la última de ellas regresó a su tierra natal algo avergonzado -y esta es una anécdota que algunos no nos cansábamos de oírsela contar- tras haberle procurado «una hostia a Umbral en el Café Gijón» (episodio narrado en La noche que llegué al Café Gijón) por acusarle falsamente en una columna de vender joyas y telas en América.
Genio y figura, hasta la sepultura!

PD: La del Umbral, merecida! ;)